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Que crisis. Que cambios… Jose L. Garcia Rua

El anarquismo del siglo XXI
El anarquismo del siglo XXI

Nuestro camarada Jose Luis Gracia Rúa. O el anarquismo del siglo XXI. Siempre lucido, combativo, leal, tenaz y autentico. Como siempre le hemos conocido y tratado.
Bien merece que leamos este escrito suyo. Publicado por los compañeros de la revista ADARGA. Y lo tengamos muy presente. La sociedad por la que estamos luchando y dejando muchos años de militancia, no admite mas dilaciones. Nada llegara como una lluvia purificadora que limpiara toda la putrefacción social.
Nada va a suceder, por muy preparados que estemos. Por muy sublimes , humanistas, revolucionarias o cargadas de razón que sean nuestras ideas de emancipación. Nada… si no vamos a la lucha . A la conquista del pan. Del nuevo mundo que anhelamos.
Difinitivamente. J.Caballero.I.

José Luis Garcia Rúa.   Catedrático Emérito de Filosofía de la Universidad de Granada.

«Lo urgente es andar, andar, echar a andar, romper el entumecimiento, reaprender el paso de la protesta activa, y, en ella, readquirir conciencia, método y programa. Hay sobrados motivos de indignación, de ira, de cólera y explosión, ingredientes todos ellos de un proceder emocional ineludible en el arranque, cosa que los bienpensantes creen poder descalificar como vía segura de fracaso. Pero la emoción, como tal, no tiene nada de negativo. La emoción es fuerza, furia, ímpetu de empuje, energía disparada. Ningún movimiento de real alcance histórico pudo ni puede tener lugar sin el concurso de la emoción; las ideas, en cambio, en sí demasiado estáticas y cerebrales, nunca han podido ni pueden, por sí solas, producir movimientos ni cambios generales de un alcance histórico determinado, y, si puede decirse que la acción sin pensamiento es ciega, no menos puede aseverarse con certeza que el pensamiento sin acción es vacío. La emoción lleva incorporado el movimiento, y el movimiento se da siempre en situaciones concretas, donde, por necesidad, descubre obstáculos, dificultades, coyunturas, cauces y experiencias. Es decir, que el movimiento, ya despierto después del arranque, enseña por sí mismo, descubre, lleva al pensamiento o facilita su apertura. Descubre, así, la necesidad de la reflexión y la toma de contacto con discursos previos que movieron su energía en el estudio del ser humano y su medio, en el análisis de la marcha de la historia para extraer de él enseñanzas prácticas. La utopía es inexcusable como motor de arranque, es la mínima luz que lleva en sí la energía de la actividad hacia la escapada, pero no debe convertírsela en un estereotipo fijo, en pura fórmula de modelo geométrico, sino en idea viva que funde y asegure la coherencia de todos nuestros pasos. Es el único modo de que la idea teórica y el movimiento material concreto se interconfundan en una unidad de comportamiento ético que, inexcusablemente, siempre debe acompañar a todo actor empeñado en la marcha de una transformación cualitativa de la vida social. ¡No hagamos de la utopía una cuestión de futuro simplemente, sino una cuestión viva, punzante y orientadora de cada día y cada momento!

José Luis Garcia Rúa. Fue Secretario Nacional de la CNT, adherida a la A.I.T..  Excelente orador y autor de numerosos estudios y articulos vinculados a la filosofia y lucha anarquista.

Extracto del artículo aparecido en la Revista Adarga «Qué crisis qué cambios. Frente a unos y otros»

Hello world!

 

 

Semillas de anarquiaUn saludo al mundo . Al mundo que no queremos ni nos gusta. Al mundo que queremos cambiar. Y que solo la calidad humana y los valores que nos legaron pueden mover y cambiar el mundo.

No es claro como se distigue un ser humano, con independencia de su condición, si prevalecen su valores morales o sus valores económicos. El dicho “tanto tienes, tanto vales” es una realidad cada vez más apreciada por los adictos al dinero. Cierto que no se puede, aún, prescindir de él, pero distingamos lo imprescindible, para cubrir nuestras necesidades; de lo prescindible , que alimenta la codicia hasta límites que ya lamentamos. Sin duda vivimos en un mundo convulso y confuso. Los valores personales se entremezclan y diluyen
La “calidad humana” no es un valor en alza. Y nos engañan, nos autoengañamos, al creer que es una opción más , como otra cosa cualquiera que podamos elegir como se elige a un político o se compra un artículo de consumo. La conducta hunana consecuente como especie es inherente a nuestra evolución. Aunque no hayamos superado nuestra etapa atávica en que los conflictos triviales se decidian a estacazos, es bién claro que la tendencia generalizada del ser humano tiende a rechazar, en principio, cualquier inclinación belicista para resolver un determinado problema. Si bién es cierto que sólo una minoría, aparentemente “civilizada” participa de la resolución violenta, por sistema, de cualquier conflicto. Porque esa misma “filosofía” es la que les sostiene en sus posiciones dominates. No con la razón, o la capacidad intelectual, sino, como se demuestra, con la fuerza y la manipulación que ejercen hacia esa mayoria más condescenciente, tolerante y razonable. Aunque no siempre, básandonos en la buena predisposición,y la tolerancia, se pueda permitir que otros abusen de su primitivismo para someternos.
No es dificil distinguir quienes se dotan de unos determinados valores éticos, que los ejercen en su vida cotidiana, y quienes carecen de éstos valores humanos, por mucho que digan, porque sus actos les desdicen. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Hay quienes con una descarada demagogia propagan filosofías y doctrinas. O simpre están dando lecciones de algo que no entienden ni conocen. Sea en la esfera política y dominante, como entre la ciudadanía o allegados, hay que estar escuchando recalcitrantes discursos y otras impertinencias, porque la prudencia, y la calidad humana nos inhibe de usar esa pedantería chismosa de patio para oponernos a esa forma de hostilidad que ofende la inteligencia humana.
Pero la calidad humana, la educación, el respeto hacia los iguales es tan inprescindible que se hace valer en cualquier situación, ante cualquier oponente, y necesaria sea cual fuere el sistema político o social conque nos dotemos. Y quizás cuestiones tan complejas que se debaten, se resolviesen con el recurso del respeto hacia los demás. Quizás que sea la codicia humana, una falta del respeto que se debe a seres semejentes que no tienen los recursos más elementales para sobrevivir. Y que las calamidades de nuestro tiempo, las lacras sociales, en cualquiera de sus manifestaciones, están conducidas por un modelo de pensamiento aberrante, que se nutre también del tejido social. Sus ejecutores representan esa tendencia “minoritaria” de la evolución que se aferra a no desaparecer. Aún quieren más provecho de los recursos de otros hombres. Aún no les basta la explotación y el espolio de este patrimonio común que es la Tierra.
Salvo para esto, afortunadamente los grandes logros de la humanidad son obra de esos otros seres, de esa otra línea en la evolución humana. Esos hombres que con gran altruismo y sacrificio de sus vidas, dedicadas al bienestar colectivo, han procurado con su investigación y curiosidad, su capacidad intelectual, con el arte y la creatividad; han hecho posible la gran obra de nuestra civilización en los campos de la medicina, las letras, la ciencia,en el pensamiento libre avanzado, etc. Y que siempre nos recuerdan de qué grandes logros puede dotarse nuestra civilización. Para el uso y la felicidad de todos los humanos. Todo nuestro planeta.
¿Qué seriamos hoy si también se hubiesen dedicado, todos esos hombres, destacados benefactores de la humanidad, a la codicia y la barbarie? El mundo seguiría siendo una silenciosa caverna…
Todo es cuestión de opciones. Y de calidad humana… Para cambiar el mundo, cambiemos nosotros mismos. Y sera mas autentico el camino hacia la emancipacion social.
Autor: Jose Caballero I